martes 8 de noviembre de 2011

viernes 4 de mayo de 2007

Ushuaia queda muy lejos

Voy a reconocerlo: desde hace años que quiero visitar Ushuaia, uno de los destinos turísticos más conocidos de mi país. Por muchas razones, particularmente económicas pero también de elecciones personales, terminé yendo para el norte más que para el sur. En estos años, Ushuaia ha ido creciendo mucho en cuanto a la cantidad de turistas internacionales que recibe, lo cual, desde ya, ha hecho que una ciudad que siempre fue cara ahora lo sea aún más para los devaluados bolsillos locales. Leyendo una nota del diario La Nación me encuentro con que una excursión de dos horas en catamarán al Faro del Fin del Mundo cuesta 60 pesos (algo más de 20 dólares); el paseo en el tren del Fin del Mundo, de dos horas, 47 pesos (16 dólares); un city tour en un bus antiguo, 20 pesos (no se dice la duración del trayecto, aunque sí que incluye chocolate caliente). Y prefiero dejar de averiguar.

Si se tiene en cuenta que para ir a ese lejano rincón del sur es necesario ir en avión, y que además hay que hacer un buen gasto en ropa de abrigo, me parece que Ushuaia no queda en Argentina; queda mucho pero mucho más lejos. Vaya a saber cuando podré ir por allá.

Turismo y pobreza

De acuerdo con lo que publica Hospitality Newswire (requiere suscripción gratuita), los gobiernos africanos esperan que el crecimiento del turismo en ese continente ayude a reducir la pobreza. Quienes vengan leyendo este blog, saben que suelo ser bastante escéptico sobre este tipo de afirmaciones. Es cierto que el crecimiento del turismo crea empleos en el sector privado, y que muchas veces sirve para realzar la importancia de ciertas zonas urbanas. Pero por otro lado, suele requerir de inversiones importantes en infraestructura, que son hechos por el sector público. ¿Cómo se financian esas inversiones? En muchos casos, con más deuda contraída en el exterior, como está claro en la nota de Hospitality Newswire.

Ni que hablar de algunas situaciones coyunturales que favorecen al turismo, como la apreciación del valor del dólar en ciertos países, que beneficia la llegada de turistas que ven fuertemente abaratados sus costos. ¿No puede ser esto considerado casi un subsidio implícito? Porque otras actividades económicas se perjudican por un valor de cambio que ponga al dólar demasiado arriba.

¿Provoca el crecimiento del turismo lo que algunos economistas llaman “efecto derrame”? Esto es, que los mayores ingresos en ese sector terminen ayudando a otros, vìa el incremento de la demanda de productos y empleos. Pero esos efectos son, seguramente, limitados a algunos sectores. ¿En serio el turismo puede ayudar a combatir la pobreza? Difícilmente lo haga sin políticas de redistribución del ingreso, cada vez más regresivas en la mayor parte del mundo. Como ya comenté con respecto a la apreciación turísticas de ciertas zonas de las ciudades (en la serie de entradas tituladas “Burbujas Turísticas”, aquí y aquí), la inversión pública en turismo a veces termina por hundir a ciertas zonas de las urbes en la más completa oscuridad, al dejarlas aparte de los circuitos turísticos. Y muy particularmente, en Estados Unidos, por ejemplo, esas zonas suelen ser las más pobres y las que más importantes dificultades de infraestructura tienen.

Futbol y turismo

El negocio del turismo en Argentina no ha dejado de diversificarse. Un ejemplo interesante es el los tours a partidos de fútbol, en particular a aquellos protagonizados por Boca y River. En la contratapa de la edición de hoy del diario de negocios El Cronista Comercial -la edición en Internet es paga y no está disponible de manera pública- se publica una nota en donde se describe como operan tres de las empresas locales que se dedican al tema: Cancha VIP, Tangol y GoFootball. El mercado cada vez es más interesante; por ejemplo, en el último partido disputado por River y Boca, concurrieron 500 turistas extranjeros, que dejaron 20 mil dólares sólo en concepto de venta de entradas. En la nota no se informa de otras cifras.

Cancha VIP es una empresa conjunta del grupo Clarin y la firma de marketing Des Idea Group. Por ahora brindan servicios a unas 120 personas por semana, que no son sólo turistas sino también habitantes de barrios privados de Buenos Aires. La idea es brindarles a sus clientes un servicio completo, que los lleve ida y vuelta desde su casa hasta la cancha. De paso, les evitan el proceso de andar comprando entradas. El precio del servicio, para locales, es de 160 pesos -unos 54 dólares.Tangol, otras de las firmas, trabaja ante todo con turistas latinoamericanos. De hecho, la firma publicita sus servicios ante todo en publicaciones de turismo y folletos que se entregan en hoteles. El precio del servicio es de unos 100 pesos, algo más de 33 dólares. Por último, está la empresa GoFootball, de la que la nota no da mayores precisiones.

Viajar menos

El impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información ha sido enorme en los últimos diez años. Sectores de la economía tradicional han reformulado sus esquemas productivos para sacar provecho del aumento de la productividad y la baja de los costos que se logran obtener. Y la industria de los viajes no podía quedar al margen de ese proceso. De acuerdo a un estudio hecho con 1500 ejecutivos británicos, en 2004 el tiempo de viaje se redujo por primera vez en tres años. El promedio ahora es de dos días y medio por semana de viaje, y de 4,3 noches por mes fuera de casa.

El menor movimiento físico se debe a que las empresas han comenzado a explotar cada vez más diferentes herramientas, como las redes privadas (VPN) y sistemas de videoconferencia, y de esa manera reducir la necesidad de la presencia de los ejecutivos en otros lugares del mundo.

Lo preocupante de la noticia es que el segmente de los ejecutivos -los famosos viajeros de negocios- es probablemente el más rentable para aerolíneas y hoteles de cinco estrellas. La noticia publicada por CNN se puede encontrar en esta página (en inglés).

Lloyd Aereo Boliviano y una crisis cada vez mas grave

La crisis economica de la linea aérea de bandera de Bolivia, Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), se sigue agravando. Mientras su principal accionista es buscado por la policía y está prófugo de la justicia -presuntamente, se encontraría en Argentina-, las autoridades bolivianas han ordenado la suspensión de los vuelos de la empresa a Estados Unidos, México y Panamá. El motivo es la falta de condiciones de los aviones.

El último domingo, un vuelo Santa Cruz - Miami debió ser suspendido luego de que LAB no pudiera reunir los 70 mil dólares de gastos en combustibles y otros insumos. Por ahora, los vuelos a Argentina, Brasil y Perú seguirán con normalidad, pero la situación de la compañía es realmente incierta.